miércoles, 4 de febrero de 2015

Lucrecia pensaba que a ella le encantaba llorar. Creía que si tuviera que elegir una obra para representar su vida, ésta sería LAGRIMAS. En sí, no importaría tanto lo que en ella sucediera, lo importante serían si las lágrimas. Acción infaltable.
Nico sentía que no podía comprender a Julia. La mirada, la escuchaba, trataba "realmente" de prestar atención a lo que ella decía; pero no encontraba la vuelta.
Ezequiel pensaba que su tía había vivido toda su vida equivocada. Lo seguía pensando ahora que ésta misma iba a casarse. Por costumbre? Por cansancio? Por el qué dirán? A los 40 años hay cosas que ya no pueden evitarse, decían las voces del pueblo.
Eric era un poco más modesto. Intentaba no ser tan retraído como para que su familia no sufriera tanto, para que su madre no lo mirara con desprecio o lástima. Realmente a él no le hacía tanto problema la cosa, pero...intentaba.

Lautaro sentía que esa situación no tenía retorno. No sabía muy bien cómo leerla, cómo continuar, es decír..qué camino tomar, pero sentía que algo estaba roto y que este escenario del día a día, en este lugar, a esta hora, con este reloj; ya no eran para él.

Estela había estado de viaje. Era jóven. Tenía 26 años, pero cargaba con un nombre "de persona mayor". Siempre sentí que vivía a destiempo con mi edad, con la época, con el nombre. Poco a poco iba encontrándose en el nuevo destino que había elegido.... o que la había elegido a ella.

Elena colgaba las prendas de los vecinos. Se dedicaba a lavar para poder tener un medio de vida. Pensaba que había algunas cuestiones que no le entraban en la cabeza, de cómo se preocupaban las chicas jóvenes por algunas cosas. Tita, su gata, pensaba que Elena no sabía lavar muy bien la ropa; de todos modos se refregaba con todas las prendas y con las piernas de Elena mientras ronroneaba, cuestión de hacerle compañía.